Comunicacion  Eficaz y Networking  Constructivo.

 

  ARTÍCULOS

El éxito en la vida. El cambio de paradigma y los modelos B.

 

Éxito proviene de la palabra latina exitus, que significa “salida”. La etimología de la palabra no aporta en este caso una visión sobre lo que conceptualmente entendemos por éxito y mucho menos por éxito vital. Puede entenderse mejor el origen del término si lo interpretamos como “sobresalir” o destacar de entre el resto.

 

Está muy generalizada la identificación del éxito con la riqueza y la notoriedad. No me ocuparé en este post de esa clase de éxito, bien es sabido que frecuentemente no es ése el que nos conduce a la satisfacción personal y al logro de altos estándares de desarrollo humano. Bien al contrario, me gustaría llevar hoy a la reflexión a quién lea este post. Es hora de reivindicar otra acepción de la palabra éxito, la que puede otorgarse a los que, persiguiendo igualmente ser personas exitosas, no se identifican con la imagen de las personas que gozan de fama y posesiones materiales, en ocasiones a cualquier precio.

 

En muchas ocasiones me he preguntado ¿qué es ser una persona exitosa?. Lo cierto es que, dependiendo del momento personal que estuviera viviendo, mi respuesta era diferente, quizá porque mi visión del éxito ha ido cambiando con los años.

 

El éxito tiene mucho que ver con el trabajo, la perseverancia y el talento. Einstein decía "en lugar de ser un hombre de éxito, busca ser un hombre valioso: lo demás llegará naturalmente".

 

Recientemente he descubierto una definición del éxito personal con la que me identifico plenamente. Se trata de la que expone en su libro "La Biblia del Ganador" el brillante neurocientífico Kerry Spackman, asesor de deportistas de alta competición. Para Spackman, el triunfo vital consiste en:

- Ser una persona de calidad.

- Estar íntimamente conectado con otras personas de igual calidad que se preocupan sinceramente por nosotros.

 

Para Spackman, ser una persona de calidad implica trabajar para mejorar nuestra belleza interior, ser una persona íntegra y añadir valor a la gente que conocemos.

 

Y es que en la sociedad comprometida con la que muchos soñamos, la que no entiende el crecimiento personal o el empresarial sin que se impacte positivamente en otras personas, éxito y creación de valor están íntimamente unidos.

 

Sueño con un cambio de paradigma sobre este asunto y sé que son muchas las personas que comparten conmigo este sueño. Una muestra de ello es el surgimiento del concepto de empresas B (www.sistemab.org), creadas con una lógica muy diferente a los modelos productivos clásicos en los que el objetivo principal ha sido y es generar

 

Agradecimientos: Guiselle Della Mea, fundadora de Innodriven, por su brillante y valiente exposición sobre el concepto de empresas B durante el VI Congreso Internacional de la Excelencia celebrado en Madrid el pasado 2 de Abril de 2014.

 

 

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El Networking Constructivo. Aprende a crear oportunidades.

 

Cada día presenciamos, con más o menos emoción, el ir y venir de invitaciones a conectar que son enviadas a través de las distintas redes sociales. Nuestra actitud al respecto (no sé si estarán o no de acuerdo) puede ser muy diferente:

- Para algunos, eso de las redes sociales no va con ellos, lo consideran una pérdida de tiempo e incluso un mundo en el que nadie se muestra como es y se generan falsas expectativas.

- Para una pequeña parte, participar activamente en las redes es un riesgo pues puede poner en cuestión nuestra imagen pública.

- Para otros, tomar parte activa en las redes sociales es una forma de disponerse a compartir. Para estas personas es importante ser miembro de una comunidad inquieta por saber y estar informada. Por último, y no menos importante, estos internautas, conocedores de la teoría de los Seis Grados de Milgram y Watts están interesados en ampliar su red de contactos, dedicando a este objetivo una parte importante de su tiempo.

Sobre esta última elección personal (internautas activos en redes sociales y motivados por ampliar el número de miembros de su red) caben tres actitudes. Son lo que yo llamo las actitudes activa-receptiva, activa-creativa y activa-contributiva.

La actitud activa-receptiva no pretende crear valor y se limita a observar pasivamente lo que ocurre sin reflexionar sobre su papel en la red. La actitud activa-creativa tiene por objetivo compartir conocimiento y es la manifestación de una intención de compartir y si bien requiere de un análisis de las necesidades ajenas, no siempre es desinteresada. La actitud activa-contributiva es la que se deriva de la reflexión sobre lo que para algunos es el verdadero valor que tiene aquello que ofrecemos, es decir, el beneficio ajeno. Éste es el fundamento de Networking Constructivo, anticiparse a las necesidades de los otros y experimentar el efecto multiplicador del dar antes de recibir al retroalimentarse ambas acciones.

Cada día descubro en las redes sociales multitud de ejemplos de actitud activo-contributiva y celebro que así sea pues ésa es la mejor manera de generar oportunidades y cambios que beneficien a toda la red y que traigan prosperidad a una humanidad globalmente conectada.

 “Lo que das de ti se convertirá en tu riqueza”, Carlos Nessi


 

Háblame mucho……..

En el Congreso de la Felicidad celebrado en Madrid el mes pasado, el Doctor Luis Rojas Marcos, en su conferencia sobre “Protectores de la Felicidad” mencionaba el uso de la comunicación entre personas como uno de los recursos que mejor funcionaban en la prevención de procesos depresivos, “las personas que hablan (mucho) viven más años”, expuso. En efecto, un estudio realizado en 2007 en la Universidad de California por el Doctor Matthew Lieberman, psicólogo investigador, concluía que al hablar sobre sentimientos negativos se activa una parte del cerebro responsable de la atenuación de la respuesta a las emociones fuertes tales como el temor, el pánico y la rabia. Así, al comunicarnos respecto a sentimientos negativos, conseguimos que disminuya la intensidad de las emociones que nos evoca aquello de lo que hablamos, protegiendo así la mente y el corazón.

Con el permiso del Sr. Rojas Marcos, insigne psiquiatra al que tanto admiro, añadiría que este antídoto contra la infelicidad debe ser en realidad un proceso de comunicación completo que involucre no sólo el habla sino también la escucha, de tal forma que la recomendación sea comunícate mucho” o “sé un buen conversadorporque por hablar mucho no debemos entender hacer de la charlatanería una forma de ser y comportarse sino:

- expresar nuestro sentir respecto a nuestras vivencias

- invitar a otros a compartir con nosotros su visión del mundo

- escucharles activamente

- encontrar espacios para el entendimiento y el aprendizaje y

-  descubrir quiénes son las personas con las que conversamos, qué piensan realmente, cuáles son sus anhelos y miedos para relacionarnos a un nivel superior con ellas construyendo relaciones en lugar de intercambiar mensajes sin la esperanza de que alguien pueda recibirlos y entenderlos profundamente.

 "Habla para que yo te conozca". Sócrates

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¿Algo que decir (o escribir)?

Con esta pregunta constantemente se nos propone en la red que expresemos nuestra opinión sobre un tema o se nos invita a decir qué estamos haciendo. Así, ¿qué estás pensando? nos preguntan en Facebook, ¿qué está pasando? en Twitter, (originariamente ¿qué estás haciendo?). Al igual que las redes sociales, no hay página web que no tenga abierto un foro o canal de opinión. Todos podemos expresarnos libremente, con las desgraciadas excepciones de quiénes viven bajo las dictaduras de algunos regímenes políticos, si tenemos una conexión a Internet. Y si tan clara es la posibilidad de decir lo que queramos, de escribir lo que pensamos siempre que nos plazca en esta Sociedad de la Información, ¿por qué el ser humano se siente con frecuencia tan incomprendido?. O lo que es más, tan poco o mal escuchado o leído. La razón es que no siempre escuchamos (o leemos) al otro y por eso, no podemos comprenderle. Nos limitamos a leerle entre líneas o a oírle porque no tenemos tiempo para más y no le vemos la rentabilidad a ese esfuerzo. Comprender (del latín comprehendere, captar para uno mismo, hacer propio un conocimiento) a alguien no es simplemente recibir por nuestro canal auditivo (o leer) la información que el otro emite o envía. Significa entender lo que otra persona nos dice hasta el punto de apropiarnos de ello y experimentar sentimientos que nos conmuevan, nos alegren o nos entristezcan porque nos ponemos en el lugar del otro. A eso le llamamos escuchar activamente.

 

La Escucha (y la Lectura) Activa es uno de los mejores reconocimientos que un ser humano puede hacer a otro. Es en sí un acto de generosidad con el otro pues al practicarla estaremos haciendo un esfuerzo por leer lo que el otro nos está diciendo a través de todos los canales de comunicación posibles (auditivo y visual en la comunicación hablada), traducirlo utilizando nuestra experiencia personal y conocimiento del comportamiento humano para entender sin juzgar o hacer hipótesis falsas y por supuesto, sensibilizarnos con la otra persona mostrándole con nuestro lenguaje que estamos captando lo que quiere decirnos.

Otra forma de ser generosos es practicar el silencio al escuchar (o leer) al otro. Con frecuencia pensamos que al hablarnos (o escribirnos) está buscando consejo u opinión y no siempre es así. Si escuchamos activamente lo que el otro dice descubriremos qué necesita realmente y nos sorprenderá descubrir que casi siempre es suficiente con aceptarle y permanecer emocionalmente junto a él o ella sin decir nada.

Preguntémonos: ¿algo que escuchar (o leer) a nuestro alrededor? antes de decir (o escribir) algo pues quizá después de escuchar no haya nada que debamos decir (o escribir)…….

“Recuerde que no basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía pensar en no decir algo incorrecto en un momento tentador”. Benjamin Franklin

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Hablar en público……para el público

Otsukarasama, o lo que es lo mismo, “gracias por haberte cansado por mí”, es la forma que tiene un japonés de dar la enhorabuena a un actor que ha triunfado en escena. De igual forma que un buen actor debe entregarse por completo en el escenario para conseguir emocionar o hacer reír a su público, sólo el que no escatime en esfuerzos por ser ameno, inspirador, impulsor de cambios y estar profundamente preocupado por agradar a su público, puede considerarse un buen orador.

Los beneficios de una entrega tan incondicional son mutuos y por ello el orador entregado a su público podrá experimentar que tanto mayor es el retorno positivo de los que le escuchan (las muestras de interés, las aportaciones en voz alta al resto de la sala, la escucha activa y, sobre todo, las muestras de agradecimiento por el esfuerzo realizado) cuanto más generoso es comunicando.

Y ¿cómo podemos ser más generosos con el auditorio?, ¿cómo podemos hablar en público para el público?. La clave es olvidarnos de nosotros mismos y ponernos a disposición de los que nos escuchan:

haciendo que resulte interesante lo que les digamos

- teniendo en cuenta sus opiniones e inquietudes escuchándoles cuando nos pregunten o les invitemos a preguntar

leyendo e interpretando lo que su lenguaje no verbal nos diga para encontrar la manera de acercarnos a ellos con la palabra, con nuestros gestos y con todo nuestro yo

utilizando todos los recursos a nuestro alcance para conseguir que el mensaje pueda entenderse

haciendo que la experiencia de comunicación sea enriquecedora para ellos.

A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo y los que dicen algo para hablar”, Carlos José de Ligne.

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Creando Networking

En su libro “Dar para Recibir”, Bob Burg y John David Mann proponen una fórmula sencilla pero poco convencional para alcanzar el éxito en los negocios. La primera de las cinco leyes del secreto de los grandes logros empresariales se enuncia así:

“Tu verdadero valor se define por cuanto mayor es el valor que ofreces respecto al beneficio que obtienes”

Es ésta una invitación a que nos desprendamos de las falsas creencias sobre cómo triunfar verdaderamente en los ámbitos profesional y personal. Dicha propuesta de creación de valor puede aplicarse muy eficazmente través de la práctica del Networking Constructivo. La búsqueda del beneficio ajeno antes del propio es el secreto de los logros empresariales de mayor impacto en la sociedad actual. Así, la existencia de la Wikipedia, Facebook, The Body Shop, Google o IKEA.se debió al interés de sus creadores por aplicar principios de servicio, contribución y generación de riqueza colectiva más allá de la simple obtención de ingresos como contraprestación a la venta de un producto o servicio, modelo convencional de negocio en los sistemas económicos tradicionales.

Si aplicamos esta idea a nuestros proyectos y a la forma en que nos relacionamos con nuestra Red de Contactos, si nos anticipamos a las necesidades de los otros podremos experimentar el efecto multiplicador de la riqueza que produce la aplicación de Dar antes de Recibir al retroalimentarse entre sí ambas acciones. Así, si antes de aceptar la invitación de una persona a unirse a nuestra Red pensando en el interés que para nosotros pueda tener pensamos ¿en qué puedo ayudar a esta persona valiéndome de mis propios contactos?, estaremos sentando las bases de una relación mucho más enriquecedora para ambas partes y a mayor escala, para toda la comunidad a la que pertenezcan ambos.

Practicando el Networking Cosntructivo, creamos sólidas redes de colaboración capaces de generar cambios, progreso y abundancia colectiva.

“Lo que das de ti se convertirá en tu riqueza”, Carlos Nessi

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